Nerea no sonríe

Aviso: esto no es el Diario de Bridget Jones. Segundo aviso: esto no es el Diario de Anna Frank. Tercer aviso: tampoco es esto el diario de Anaïs Nin. Esto (diario o lo que sea) es de Nerea, una servidora.

No me baja la regla. Llevo retraso. Tenía que haberme bajado ya hace un par de días y nada. No quiero pensar en lo peor. Claro, con Nacho hay mucha cosa, últimamente (por no decir que no paramos). Y claro: mola mucho la marcha atrás. (A él, él controla). Por ahora no quiero decirle nada. No quiero preocuparle. Bueno, realmente la única preocupada soy yo. Tal como es él posiblemente empezaría a dar saltos de alegría: le encantaría ser padre. Ya nos ves: los dos sin un duro, y con diecisiete años. No somos ni mayores de edad todavía, pero me juego lo que quieras a que Nacho estaría contento si supiese lo que me pasa. Qué horror. Qué fuerte.

¿Cómo le contaría a alguien cómo es mi país, cómo es la sociedad en la que vivo? Me refiero a alguien que no es de aquí, o que sí que es de aquí, o lo será, pero que aún no es de ninguna parte. Por intentarlo… No se puede describir como si fuese de un modo único. Es decir: algunas personas son de un modo, y otras son de otro. De hecho, pueden ser opuestas y mucho, unas a otras, hasta el punto de provocar una guerra civil que dure incluso tres años. Al menos lo fueron, fueron así. En ese sentido este es (o fue) un país dividido. Hay cosas que se pueden contar, pero que, si lo piensas, es difícil imaginarlas. He oído hablar a los más viejos (a mis abuelos) de cosas como las cartillas de racionamiento, y alucino. Alimentarse de unas pocas cosas, y que te tengan que durar una semana, o los días que sea… Sabemos cosas, pero son difíciles de imaginar. Eso de vivir en un país donde lo normal era todo eso debe ser muy raro. También oí hablar de que a los bebés se les daba torrijas con vino. ¿Me han traicionado mis recuerdos u oí de verdad aquello alguna vez? Y si era así, ¿para qué era?, ¿para que se durmieran y no llorasen, o para qué?

Todo me parece muy fuerte, muy raro. Oír hablar de bestialidades, de hombres que atacaban, o asesinaban a miembros de las familias ricas (solo por esa razón: porque eran gente adinerada) y se jactaban de ello ante los miembros restantes, o niños, o más o menos niños, que participaron en la guerra, “La Quinta del Biberón”, donde podía haber chavales de dieciséis años, por ejemplo… Que algunos tuviesen que renegar de sus amadas ideologías o demostrar que no eran aquellos a quienes estaban buscando, para salvar la vida… Todo eso pasaba, realmente. En fin: oyes historias pertenecientes a diferentes maniqueísmos. Unos te explican que los otros eran unos criminales monstruosos, y los otros te explican exactamente lo mismo (pero al revés: que los malos eran los buenos, y que los buenos nunca lo fueron).

Todo esto le contaría a alguien… por ejemplo, si fuese a haber alguien a mi lado desde ya hasta el resto de mi vida (o sea: hasta que se independice, claro, cada cual quiere buscar su camino en cuanto tiene su oportunidad). Al grano: como me haya quedado embarazada y haya ya un ser dentro de mí, puedo ir comenzando a ensayar mis explicaciones acerca del mundo en que vivimos. (Y eso estoy haciendo).

… Y el padre desaparecido. La hora que es y Nacho que todavía no me ha llamado. Eso es que debió salir con algún amigo ayer noche. Habrá estado de marcha, se debió encontrar con alguien y se fue a hacer unas cervezas por ahí… Y está sobando todavía a estas horas. Anda que no… Seguro. Y yo con estos nervios… Qué fuerte.

¿Qué pasará en cuanto le cuente a Nekane lo que me está pasando?: Que hará una lista de clínicas abortistas que encontrará en internet, me cogerá de los pelos y me llevará a alguna de ellas a que me saquen lo que sea. ¿Qué pasará en cuanto se lo cuente a Federica? Que me llevará de compras, ilusionada, a visitar tiendas pre-mamá. Estoy hecha un puto lío, ¡Dios mío! Que solo tengo diecisiete años, ¡que no estoy preparada todavía para estos trotes! Jolín.

Y tú duermes ajeno a todo, como tu padre. Y yo aquí hablando con no sé qué. ¡Me estoy ya volviendo majareta y esto no acaba ni de empezar!

El mundo podría ser mejor de lo que es. Tu madre no es una conformista. He ido a alguna manifestación con Nacho (tu padre) y hemos gritado un poco. Nos hemos quedado afónicos alguna vez luchando por el planeta, para que puedas vivir en un mundo que todavía sea bonito y acogedor.

Visita la página del autor: Óscar Millán Vivancos

Relato perteneciente al libro de relatos: Sucesos Dispersos

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Óscar Millán Vivancos

By | 2017-12-15T11:56:23+00:00 noviembre 29th, 2017|Relatos Alféizar|0 Comments

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