Escribir un libro

Consejos para dar con la idea idónea para tu libro

¿Deseas escribir un libro, pero te cuesta obtener una idea de partida? ¡No te preocupes, pues esta dificultad es normal! Muchas veces lo más complicado en cualquier actividad es el principio, dar el primer paso. Se puede tener la intención, y la inspiración, pero sin ese primer motor que actúe de impulso es difícil comenzar. Y es posible que este obstáculo sea todavía más desafiante cuando se trata de escribir un libro, pues, obviamente, deseamos originar algo único, inédito y que se diferencie de lo demás por sí mismo.

Para aquellos que llegaron a nuestro blog buscando un secreto que resuelva este obstáculo les tengo una buena noticia y una mala. ¿La mala? No existe esa piedra filosofal que pueda convertir cualquier idea de nuestra mente en una idónea para un libro. ¿La buena? Tampoco hace falta.

Todas las herramientas necesarias para comenzar a escribir un libro están ya en ustedes

1) Receptividad

Todo lo que los rodea puede ser el detonante para una idea apropiada: una canción que casualmente pasaron por la radio, un evento inesperado que aconteció en la calle cuando iban por el pan, alguna noticia que leyeron en el diario. Es importante ser abierto de mente y prestar atención a todo lo que nos rodea. Cualquier cosa, siempre y cuando sea la adecuada, puede actuar como la inspiración que necesitamos para escribir nuestro libro.

2) Paciencia

Lo sé, puede resultar muy complicado, y en particular para aquellos que tienen que cumplir con alguna fecha determinada y a quien se le va agotando poco a poco el tiempo. Sin embargo, el escribir un libro es un proceso mental, y la impaciencia puede ser un grave obstáculo de no utilizarse de manera correcta. Si nos impacientamos, nos bloqueamos, nos forzamos, y podemos correr el riesgo de aferrarnos a una idea no tan buena, dejando pasar otras que sí lo son.

3) Formularse preguntas

Quizá la más importante de todas, procedente no de mi mano sino de la de Neil Gaiman, reconocido autor de populares y exitosas obras de ficción. Para él, escribir un libro, una historieta o cualquier clase de obra es un procedimiento de preguntas y respuestas. “¿Qué hubiera pasado si Roma nunca hubiese caído?”, “¿Qué pasaría si solo somos un sueño y de pronto nos volvemos conscientes de eso?”. La coherencia de la pregunta, o de la respuesta, resultan indiferentes, y es que luego formará parte del proceso de creación el tratar de hacer que nuestra historia vaya cobrando congruencia para el lector. Si esto aún les preocupa, piensen en Julio Verne: ¿no le habrán parecido descabelladas en un primer momento las ideas acerca de la llegada a la luna, o de la vuelta al mundo en ochenta días cuando, para su época, algo así podía parecer imposible o inalcanzable?

¡No te preocupes! Tienes las herramientas y la materia prima, solo saber cómo usarlas

 Si estás tratando de dar con la idea apropiada para escribir un libro, la materia prima ya está en ti, en tu mente. Y las herramientas están al alcance de tu mano. Mira a tu alrededor, recoge elementos que llamen tu atención, y luego trabájalos y moldéalos a partir de un proceso de preguntas e hipótesis, sin detenerte a pensar si tiene sentido o no lo que estás creando; de eso ya podrás preocuparte después.